Para los días que se le hagan cuesta arriba
Se hace mayor muy deprisa. Dale algo tuyo que pueda guardar siempre.
No podrás estar a su lado cada vez que algo se le tuerza: cada duda, cada día en que necesite oír que puede con ello. Pero la pulsera sí estará. Y al mirarse la muñeca se acordará de quién cree en ella.