ITu hijo no siempre te dice que algo le pesa
Él sigue adelante, dice que está bien y no pide ayuda. Pero tú lo notas: en los silencios, en las respuestas cortas, en las semanas en las que aguanta solo.
Esta pulsera habla por ti cuando las palabras no bastan: Sé que no siempre es fácil, aunque no digas nada. Estoy contigo. No tienes por qué poder con todo tú solo.